¿Qué llevo a una travesía a vela?

Una persona pasa del pantalán de madera a la cubierta de un velero, con la tripulación esperando a bordo
Un pie en el pantalán, otro en cubierta: ¿lo llevas todo?

Quien hace el equipaje por primera vez para un barco y no para un hotel suele llevar demasiado de lo que no hace falta y olvidar lo discreto, por ejemplo un cable USB-A. La mayoría de los veleros no tienen toma USB-C, y los enchufes de 230 voltios solo funcionan con la toma de puerto, así que el cargador de enchufe no sirve de nada fondeado.

En resumen:

  • A bordo bastan una camiseta UV, unas cuantas camisetas y un pantalón corto, más una muda para el viaje y otra para salir.
  • Una lista de equipaje personal para cada bolsa y una común que se reparte entre la tripulación.
  • Dos baterías externas grandes y un cable USB-A o un adaptador adecuado, porque los enchufes de a bordo solo funcionan con la toma de puerto.
  • El avituallamiento que aguanta, como copos de avena o cremas para untar, merece la pena traerlo de casa, porque en el supermercado de la marina es caro o no se encuentra.

Para llevar

¿Qué va en la lista de equipaje para la travesía a vela?

La lista de equipaje personal cubre todo lo que va en tu propia bolsa: desde la documentación para el check-in, pasando por la ropa y el neceser, hasta la batería externa y el frontal. La lista común recoge lo que la tripulación solo necesita una vez, como el botiquín, los utensilios de cocina y el altavoz Bluetooth para la noche. Quién trae qué se acuerda antes en la tripulación, para que nada venga por duplicado y nada falte. Con los mismos documentos se puede poner también a disposición de la tripulación la checklist del briefing de seguridad, para que cada uno la lea con calma antes de la travesía.

Las checklists enlazadas arriba son un buen punto de partida y se pueden descargar en PDF. Este artículo no repasa cada elemento, solo lo que suele salir mal al hacer el equipaje.

Bolsa en lugar de maleta

Una maleta rígida es incómoda a bordo, porque no cabe en ningún tambucho, no se pliega y estorba en el camarote toda la semana. Una bolsa de viaje blanda, en cambio, se pliega vacía y se guarda debajo de la litera.

Aun así, la bolsa debería tener ruedas, porque el camino del aeropuerto a la marina y dentro de la marina hasta el pantalán suele ser más largo de lo que uno piensa, y una bolsa llena al hombro pesa enseguida. Una bolsa de viaje blanda con ruedas es por eso la mejor opción para la mayoría de las travesías.

Ropa: menos es más

A bordo se suele llevar lo mismo todo el día, una camiseta UV o normal y un pantalón corto. A eso se añaden dos bañadores, para que siempre haya uno seco, y un forro polar, porque incluso en verano refresca por la tarde en el agua.

Lo que más sobra suele ser la ropa para bajar a tierra, porque para las tardes en el puerto se hace el equipaje como para una escapada urbana, y la mitad se queda luego sin usar toda la semana. Una muda para el viaje de ida y vuelta y otra lo bastante arreglada para el restaurante suelen ser más que suficientes.

Tecnología y pequeños detalles

La electricidad es escasa en el barco, porque los enchufes de 230 voltios normalmente solo funcionan con la toma de puerto. Fondeado o en una boya, solo carga lo que sale de la batería externa o de la toma de 12 voltios.

Por eso merece la pena llevar dos baterías externas grandes en lugar de una pequeña, y además un cable USB-A o un adaptador adecuado, porque las tomas de 12 voltios de a bordo suelen tener puertos USB-A y no USB-C.

La lista de equipaje en común

Algunas cosas la tripulación solo las necesita una vez: el botiquín, utensilios de cocina como lavavajillas y bayetas, pinzas de la ropa, papel higiénico, jabón de manos, un altavoz Bluetooth y una bolsa estanca para la travesía en auxiliar. Estos elementos se reparten entre la tripulación antes de la travesía, de modo que todos saben quién trae qué.

Sin ese acuerdo pasa lo que a menudo se nota en la primera travesía en auxiliar de la tarde hasta el restaurante: cada uno ha traído su propia bolsa estanca, aunque con una bastaría para todos. Con las pinzas de la ropa y el papel higiénico es al revés, nadie los ha metido porque todos contaban con otro.

Consejo: llevar avituallamiento en el equipaje

Quien todavía tiene sitio en la bolsa puede traer ya de casa una parte del avituallamiento. Cosas no perecederas como copos de avena, pesto o cremas para untar aguantan el viaje, pesan poco y se agradecen mucho la primera mañana a bordo.

En el supermercado de la marina esos básicos suelen costar varias veces más, y el muesli, las cremas para untar o los snacks de siempre a veces directamente no se encuentran. La gran compra para la travesía va de todos modos en la lista de avituallamiento, que forma parte de la planificación de la travesía.

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